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unigénito del Padre, lleno de gracia y de
verdad» (Juan 1: 14).
«Todavía me maravillo —pensó
Juan—. Dios nos amó tanto que tomó
forma humana y vino a vivir y a ser uno
de nosotros para que podamos tener una
comprensión más clara de cuánto nos
ama Dios. Ciertamente eso es gracia».
conocer a Jesús, era imposible no creer
que Dios nos amaba también. Al vivir con
nosotros, Jesús nos demostró cómo es
Dios realmente». Juan mojó su pluma
nuevamente y leyó lo que ya había
escrito:
«El Verbo se hizo carne y habitó entre
nosotros. Y hemos contemplado su
gloria, la gloria que corresponde al Hijo